Editorial Diciembre 2020

¿COMPLICACIÓN O COMPLEJIDAD? 

2020: UN AÑO PARA RECORDAR Y APRENDER 

El año 2020 lo recordaremos como uno más de los espacios del tiempo en la historia de la humanidad que exigió y puso a prueba en gran medida los logros, avances y certezas sobre las cuales una buena parte de ella, había invertido sus energías, depositando sus esperanzas y anhelos. 

Nuestra tradición en las formas de aproximación al conocer tiene como propósito intentar responder a preguntas fundamentales para desarrollar estrategias y elaborar soluciones a desafíos actuales. En esta pandemia, aludiendo a la música, se ha intentado componer una sinfonía entre diferentes áreas de conocimiento: las ciencias de la salud, la economía, la educación, las ciencias sociales, entre otras. Sin embargo, su interpretación no ha podido ser virtuosa, dado que pareciera no comprenderse a cabalidad de qué trata la obra, cuál sería la corriente estética que la orienta ni las características de los movimientos que la componen. 

Aludo a esta metáfora de la música para hacer un intento por destacar que existe un razonable cuestionamiento respecto a los aprendizajes logrados. Estos se basan en que las estrategias de aproximación al problema se realizan a partir del análisis compartimentalizado de sus partes como un intento por abarcar el problema en su totalidad. Sin embargo, esta no logra ser una estrategia eficiente para conseguir respuestas satisfactorias a problemáticas globales y postmodernas, como la pandemia por SARS CoV -2. 

Parece necesario, por tanto, que hagamos un genuino ejercicio de autocrítica y humildad. 

La forma en que concebimos el ejercicio de las diferentes profesiones del área de la salud, aún mantiene la mirada por estamentos, que se funda en árboles de conocimiento con itinerarios curriculares que buscan el desarrollo de competencias (saber, saber hacer y saber ser) propias de cada disciplina y cuya interacción en muchos casos consiste en ejecutar una correcta distribución del caso clínico ( compartimentalización de la persona enferma) en diferentes áreas o parcelas, bajo el supuesto de que, al componer sus partes, se logra restablecer su bienestar. 

La realidad objetiva es más que la suma de sus partes y no se puede abarcar bajo el supuesto de que, al fusionarlas, permitiría dar respuestas esperanzadoras a problemas de creciente complejidad. Es probable que los proveedores de atención en salud experimentemos un aumento de la angustia moral en una pandemia. Todos los días, el público lee historias sobre enfermeras, médicos y otras profesionales que brindan atención directa a los pacientes con COVID-19 de maneras que no se les enseñaron, e incluso de maneras que pueden ir en contra de lo que aprendieron y practicaron siempre. 

Los estudios descriptivos que definen las prácticas, opiniones y políticas actuales pueden surtir de información investigaciones futuras, así como el diseño de posibles intervenciones destinadas a mejorar la atención. La comprensión de las experiencias y los procesos en la primera línea de atención puede conducir a mejores sistemas de prestación de atención médica para los pacientes y profesionales de la salud. Dichos estudios descriptivos deben incluir la gama completa de perspectivas de las partes interesadas. 

En términos prácticos, necesitamos profesionales inquietos por conocer otras realidades y disciplinas, profesionales que sean caminantes y que “recorran” la realidad más allá del espacio de conocimiento que les son propios, ya que los hechos nos han demostrado que en muchas ocasiones terminamos levantando muros en nuestra parcela de conocimiento con el riesgo de que en un determinando momento no nos dejen ver ni la luz del sol. 

Tendemos a encerrarnos y a establecer verdades con encomiado tesón, donde realmente sólo hay aproximaciones basadas en conocimiento que se encuentran en una fase de frágil construcción. 

Así como la naturaleza, el hombre es una realidad compleja, la invitación es a reforzar el sentido de autocrítica, a la revisión permanente de nuestros protocolos y normativas de funcionamiento al interior de los hospitales, abriéndolas a diferentes dimensiones de análisis, considerando incluso, que la realidad nos ha llevado a reconocer el valor de mantenernos sanos y, por tanto, modificar algunas de nuestras prioridades vitales. 

Referencias 

1.- Connie M. Covid – 19 Advancing Empiric Bioethics Research. American Journal of Bioethics. 145-47, July 2020. 2.- Thompson P. One Bioethics for Covid 19. Agriculture and human values. 619- 20, April 2020. 

Gonzalo Hormazabal Rioseco 

Kinesiólogo. Terapista respiratorio. Magíster en Bioética. Jefe Técnico Rehabilitación Clínica Ensenada